“Narcos”, ¿reflejo de la sociedad latinoamericana?

Con un estilo muy cercano a Goodfellas (1990) de Martin Scorsese ─sobre todo en la presencia de un narrador en primera persona que explica los obstáculos para cazar a Pablo Escobar─, la serie ha entrado directamente en las listas de las mejores del año ─al menos para mí─ sobre todo por la calidad narrativa y cinematográfica que presenta, y el cuidadoso detalle que pone en la representación de una época ─los ochenta en Colombia─ con unas interpretaciones que dejan con la boca abierta.

La serialidad de la vida de Escobar y su cártel de Medellín, el más poderoso y rico de la historia de la cocaína, se mezcla con los intentos de la DEA para pillarlo, moviendo el círculo político colombiano, Reagan y sus acólitos más cercanos, y tocando de rebote a Augusto Pinochet, Manuel Noriega y la sombra de la Unión Soviética, en un fresco histórico exquisito, sobre todo por su evidente fidelidad a los hechos y la interpretación impecable de los actores.

Semejanzas y diferencias con The Americans

Y no es fácil no comparar Narcos con The Americans. Si en la primera tenemos unos actores que hablan y actúan en perfecto español del continente sudamericano con subtítulos en inglés rodeados de un telón de fondo fiel en la imaginería de la Colombia de los ochenta, The Americans se hunde a la hora de representar dos soviéticos infiltrados durante la guerra fría con maneras y acento yanquis que, desde el punto de vista europeo, dan risa.

Quiero remarcar este hecho para poner sobre la mesa algunas carencias de la crítica actual, que no sé qué han visto a The Americans, cuando con Narcos tenemos una escenificación al 100% creíble, sin fisuras, limpia como un perfecto cuchillo afilado de cortar carne. Si os gusta el Scarface de Brian de Palma, si llorasteis con Traffic (2000), Blow (2001) o The true story of killing Pablo (2002), esta es vuestra serie.

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